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jueves, 3 de noviembre de 2011

La estrategia Mourinho al correr un maratón


Tomado de espaciodeportes.com

¿Conocen a José Mourinho? Seguro que la mayoría sí. El entrenador portugués del Real Madrid es un hombre polémico. Le fascina el show, ser el centro de atención. Le deleita ser bombardeado. Hay quienes lo odian en el fútbol. Hay quienes lo aman. Lo único claro es que las estadísticas no mienten: es un ganador.


Mourinho es un hombre analítico. De esos que tratan de cincelar el resultado que les conviene. Cuando el rival es de terror, entra cauto al campo de juego, defiende con orden, mima la actitud de equipo y cuando es el momento da el zarpazo. Luego da otro, y otro. Y se repliega. Como una fiera. Algunos lo llaman el estratega del antifútbol; los que lo defienden alaban sus métodos. Yo creo que el fútbol necesita estrategia, y Mourinho, por sobre todas las cosas es eso: un estratega. Un general que conoce el mapa y por supuesto conoce el territorio.

Al correr he estado pensando en Mourinho y sus estrategias. Porque a veces creo -en ese largo tiempo en que uno corre a menudo es un espacio para pensar tonterías- que correr un maratón, para un novato como yo, puede ser un ejercicio para hacer un símil con el fútbol. Y estoy convencido de que debo ir a correrla como si Mourinho planteara una más de sus estrategias conservadoras.

Arrancar los diez primeros kilómetros con calma, con un pace prudente y sentir que cuando termino esos 10 kilómetros es como si recién fuera empezar a correr, ahora solo 32. Es una larga de domingo. Vamos cero a cero.

Ya llegará el momento del zarpazo. El momento del centro de Ramos y el cabezazo de Higuaín. El momento en que Cristiano, como una flecha, aparecerá también como un fantasma para hacer lo que tiene que hacer.

sábado, 8 de octubre de 2011

Los incrédulos y los miedos al correr

Tomado de absolutbadajoz.com

No he dejado de correr. No, no crean que me rendí. El reto sigue intacto, pese a que no me haya dado el tiempo para postear.

El tiempo pasa, el desafío se aproxima y tal como dijo Steve Jobs, tan recordado estos días luego de su muerte, solo se pueden unir los puntos de las historias personales cuando se mira hacia atrás.

Y miro atrás y recuerdo cuando por primera vez quise correr y solo pude hacerlo por tres minutos. Sentía que moría, que el corazón estallaba, que el oxígeno huía. Fueron solo tres minutos. Hace catorce días corrí 4 horas y 12 minutos una distancia de 30 kilómetros y ahora me enfrentaré a 32.

Miro atrás nuevamente. Y recuerdo cuando la carrera larga, la extenuante, era de 5 kilómetros. Y encuentro que ahora, semanalmente, la carrera benigna, la suave, es de 8 y tengo otra de 12 y una más que supera, in crescendo, la media maratón desde hace tres meses, casi todas las semanas. Uno los puntos, ato el presente al pasado y veo un cambio mental muy fuerte, intenso.

Pero tengo miedo. No puedo dejar de admitirlo. Y he aprendido de él. Como el día en que conocí de cerca lo que en el mundo de los runners se llama "la pared", en que casi me desvanezco luego de correr 28 kilómetros en una carrera mal preparada, con pocas horas de dormir y sin haber comido los suficientes carbohidratos la noche anterior, ni haber ingerido los gels necesarios durante la carrera. Aprendí que, en este asunto, la confianza no puede ir de la mano del desorden.

Tengo miedo, pero lo enfrento día a día. A veces con risas cuando algún incrédulo bromea y dice que no cree que corra o que pueda terminar un maratón de 42,2 kilómetros.

El maratón es una metáfora de vida. Es el esquema de los dos caminos abiertos frente a uno como opción vital: uno es fácil, el otro terrible. Cuando corro y siento que mi ritmo decae, que llegan, como ladrones, las dudas, me pongo a bucear por los mantras internos. Busco, rebusco, vacío recuerdos, personajes, memorias, y a veces me quedo con una sencilla pregunta, tan simple como contundente: ¿Quién te dijo que correr un maratón es fácil?

sábado, 2 de julio de 2011

La media maratón o la mitad del camino


Tomado de goodrunningshoes.net

Mañana corro la media maratón de Guayaquil. En realidad corrí ya un kilómetro más de esa distancia hace siete días, pero siempre el partido oficial será el que más adrenalina envuelve.

Es la mitad del camino. El 50% de la meta final. Pero cuando se mira hacia atrás, hay una carretera que ahora la veo gigantesca en su andadura. Son casi 300 kilómetros recorridos en dos meses. Distancia que se ha ido acumulado como memoria interna en mis piernas, pero sobre todo en mi mente. Los 5 k que antes costaban, son ahora algo relativamente fácil. Los 10 k que podían parecer eternos, ahora llegan más rápido.

Correr es un proceso de aprendizaje. De prueba y error. De batallas internas. De conocerse más a uno mismo. O de aprender trucos en la comida, como el del maravilloso spaghetti la noche anterior a una carrera larga.

Correr es a veces bajar la cabeza y observar tus zapatos en movimiento y olvidarte del mundo por un momento. Olvidarte de sus maravillas y sus desgracias, de los lamentos que luego oirás, de los problemas que resolverás. De los que no podrás resolver.

¿Correr es escapar? No lo había pensado hasta esta línea. Pero sí, ¿quién no necesita hacerlo de vez en cuando?

sábado, 18 de junio de 2011

La motivación para correr puede estar en una frase

Me toca correr 20 kilómetros, casi una media maratón. Y debo confesar que me da miedo. Lo combato, lo arrincono, pero puede estar allí, agazapado, esperando hacerme flaquear.

Uso técnicas mentales apropiadas para derribarlo. Y por lo general lo logro. Pero por ahí reaparece ese fantasma normal de nuestras vidas.

Lo bueno es que la mayoría de las veces hay alguien que te reubica en el camino. Que metafóricamente te carga y te retorna mentalmente al pavimento, con total control de la certeza de terminar la carrera. Siempre aparece el rostro de alguien, la imagen soñada, la banda sonora de una película, que te entregan esas energías tan necesarias para ejecutar la tarea.

Les dejo un video para emocionarse. Y unas frases para pensar.



"En esencia, somos diferentes de otros. Si quieres ganar algo, corre los 100 metros. Si quieres experimentar algo, corre un maratón".
Emil Zatopek, atleta checo. Cuatro veces ganador del Oro Olímpico. Tres en las mismas Olimpiadas de Helsinki, en 1952 (maratón, 5 mil y 10 mil metros).

"El milagro no es que lo haya finalizado. El milagro es que haya tenido el coraje de comenzar".
John Bingham, corredor estadounidense que motivó una nueva visión en muchos corredores amateurs para este deporte.

"Les digo a nuestros corredores que dividan la carrera en tercios. Corre la primera parte con tu cabeza. La segunda con tu personalidad y la última con tu corazón".
Mike Fanelli, entrenador de corredores.

¿Necesitas motivación? Búscala...

martes, 14 de junio de 2011

Háblate bien para correr mejor


Tomado de deliverfreedom.com

Todos hablamos con nosotros mismos. Cada uno tiene sus secretos. Sus mantras. Todas esas ideas, algunas manías que se repiten en forma de palabras o frases en nuestras mentes.

A veces esas palabras pueden dar miedo. Otras, risas. Tanto que nos imaginamos, de seguro, la vergüenza que podría ser que eso que pensamos encontrara un micrófono que lo amplificara. Por eso creo que tuvo tanto éxito la película What Women Want (Lo que ellas quieren), con Mel Gibson. ¿Quién no ha fantaseado con ello, con "escuchar" el pensamiento del otro?

Otras veces esas palabras pueden ser de automotivación. Hay bastante acuerdo en la literatura al respecto en asegurar que los pensamientos positivos atraen cosas positivas. Y que aquellos que solo pasan renegando y quejándose de la vida atraen exactamente eso: cosas negativas.

¿Qué tiene que ver esto con correr? Pues muchísimo. A lo largo de todo su texto, The Non Runner's Marathon Trainer habla de lo vital que es el self-talk (hablarse a uno mismo). Lo clave que es establecer mantras personales, frasecitas o imágenes mentales que pueden parecer cursis, pero que para cada historia personal pueden ser la diferencia entre tener una carga de vitalidad que genera una dosis de energía suficiente para terminar una carrrera o fracasar en el intento.

Hablarse positivamente puede usarse para bloquear el dolor ya que la mente tiene la capacidad de controlar cómo el cuerpo reacciona a una situación, se asegura en runquick.com. Este sitio identifica técnicas mentales, tan importantes como las físicas, en el proceso de correr:

- Visualización de imágenes positivas sobre la rutina
- Afirmaciones positivas internas sobre el desempeño
- Concentración en lo que se está haciendo. No distraerse.
- Transformar un resultado negativo en una experiencia positiva. Aprendizaje puro.

Kirk Mahoney, autor de Mental Tricks for Endurance Runners and Walkers (algo así como Trucos mentales para corredores de resistencia y caminantes), asegura que tomar control del diálogo interno es crucial. Para él es clave estar alerta a las preguntas negativas que nos vamos haciendo a lo largo de una carrera (¿por qué me duelen las piernas? ¿por qué hace tanto calor? ¿por qué el camino está tan mojado?..) y transformarlas en respuestas positivas (mis piernas me sostienen todo el camino; este calor es perfecto para lograr los mejor de mis músculos; mis zapatos me dan seguridad en cualquier superficie...)

La mente es maravillosa. ¿Cómo la reseteamos para cargarnos de energía diferente? ¿Qué frases se dicen cuándo corren? ¿Qué piensan en ese momento maravilloso cuando están moviéndose frente a un río, una laguna, una montaña, o simplemente devorando asfalto a su ritmo?

Más lecturas




martes, 17 de mayo de 2011

El dolor será inevitable


Haruki Murakami, escritor y corredor.

"El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional". La frase, recogida por el escritor japonés Haruki Murakami tiene bastante profundidad.

Habla del dolor al correr. De lo obvio que se viene cuando se intentan recorrer largas distancias. Habla, también, del poder mental para paliar el dolor físico. Murakami, un bestseller literario con una fama poderosa y seguimiento de culto, tiene una particularidad: es literato y maratonista. Es un amante de las letras y del asfalto. Es un apasionado de exigirse a sí mismo hasta límites insospechados, como aquel día que corrió 100 kilómetros o como aquellos en los que se dedicó a ir más allá del maratón y hacer los titánicos triatlones.

Llegué a él por la bendición de las redes sociales. Alguien que vio mis reportes en Facebook a través de una aplicación para el Nike SportBand, me lo sugirió. "Lee a Murakami", me dijo un contacto. Otro me lo repitió en Twitter. Así llegué a ese libro en que él profundiza la fusión entre sus dos grandes amores: "De qué hablo cuando hablo de correr".




Es un texto (acá la crítica en The New York Times) en que hay filosofía pura. Las largas distancias se parecen a la vida. O pueden ser una novela. Hay dolor en la vida. Hay dolor al escribir. Murakami repasa sobre sus esfuerzos, sus anécdotas, sus visiones. Sobre lo que para él pareciera una amalgama rutinaria entre las letras y el asfalto. Entre las palabras y el sudor. Entre una laptop y unos zapatos de correr Mizuno.

Las largas distancias se parecen a la vida. Y en ella habrá dolor y el sufrimiento será opcional, como citaba en la primera frase. Uno decide si sufre. Uno lo permite. Correr es mucho más que correr. Esa es la moraleja de Murakami.

Con el reto de vencer al hombre del espejo

Quiero correr un maratón. Es una idea que entró con fuerza hace algún tiempo. Realmente no sé por qué. Tal vez es porque me gusta retarme a mí mismo. Porque estoy convencido que el peor enemigo a vencer en la vida siempre será ese que miramos al espejo todas las mañanas al lavarnos los dientes. Y ese reto de vencer a ese personaje del espejo me encanta.

Tal vez (busco teorías) es porque quiero, inconscientemente, dejar atrás a ese muchachito que se escapaba de las clases de educación física con un par de compañeros del colegio, porque prefería ocultarse a pasar la vergüenza de caerse haciendo un trampolín sobre el caballete gimnástico. Era el mismo que caminaba riendo -esperando que no lo viera el profesor- cuando tocaba el momento de correr toda la vuelta al colegio. Una vuelta que convertía a esa cuadra en un gigantesco terreno.

O tal vez es porque me di cuenta que si no me ejercitaba, con el ritmo frenético de mi vida laboral de periodista, iría camino a la obesidad y a un inminente problema cardiaco, del que jamás tendré la certeza de librarme.

El asunto es que corro. Y descubro cuando corro y cuando leo cada vez más sobre correr, la filosofía que encierra. La introspección intensa que se logra. La capacidad de autoanálisis, de autocrítica, de disciplina y de domarse a uno mismo pese al dolor, al cansancio, a la pereza con la que convivimos.

Espero que este blog -que tiene mucho de deseo automotivador y que como todos tiene algo de voyeur- sirva para encontrarme con los miles que ansían y que se preparan para lo mismo. Con los miles que ya lo han hecho y de los que puedo recibir consejos valiosos a través de comentarios, mails o sugerencias en las redes sociales (acá mi cuenta de twitter).

Este blog, en definitiva, es una bitácora incompleta del camino hacia una maratón. Un recuento mutilado del proceso de un deseo.