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sábado, 8 de octubre de 2011

Los incrédulos y los miedos al correr

Tomado de absolutbadajoz.com

No he dejado de correr. No, no crean que me rendí. El reto sigue intacto, pese a que no me haya dado el tiempo para postear.

El tiempo pasa, el desafío se aproxima y tal como dijo Steve Jobs, tan recordado estos días luego de su muerte, solo se pueden unir los puntos de las historias personales cuando se mira hacia atrás.

Y miro atrás y recuerdo cuando por primera vez quise correr y solo pude hacerlo por tres minutos. Sentía que moría, que el corazón estallaba, que el oxígeno huía. Fueron solo tres minutos. Hace catorce días corrí 4 horas y 12 minutos una distancia de 30 kilómetros y ahora me enfrentaré a 32.

Miro atrás nuevamente. Y recuerdo cuando la carrera larga, la extenuante, era de 5 kilómetros. Y encuentro que ahora, semanalmente, la carrera benigna, la suave, es de 8 y tengo otra de 12 y una más que supera, in crescendo, la media maratón desde hace tres meses, casi todas las semanas. Uno los puntos, ato el presente al pasado y veo un cambio mental muy fuerte, intenso.

Pero tengo miedo. No puedo dejar de admitirlo. Y he aprendido de él. Como el día en que conocí de cerca lo que en el mundo de los runners se llama "la pared", en que casi me desvanezco luego de correr 28 kilómetros en una carrera mal preparada, con pocas horas de dormir y sin haber comido los suficientes carbohidratos la noche anterior, ni haber ingerido los gels necesarios durante la carrera. Aprendí que, en este asunto, la confianza no puede ir de la mano del desorden.

Tengo miedo, pero lo enfrento día a día. A veces con risas cuando algún incrédulo bromea y dice que no cree que corra o que pueda terminar un maratón de 42,2 kilómetros.

El maratón es una metáfora de vida. Es el esquema de los dos caminos abiertos frente a uno como opción vital: uno es fácil, el otro terrible. Cuando corro y siento que mi ritmo decae, que llegan, como ladrones, las dudas, me pongo a bucear por los mantras internos. Busco, rebusco, vacío recuerdos, personajes, memorias, y a veces me quedo con una sencilla pregunta, tan simple como contundente: ¿Quién te dijo que correr un maratón es fácil?

sábado, 2 de julio de 2011

La media maratón o la mitad del camino


Tomado de goodrunningshoes.net

Mañana corro la media maratón de Guayaquil. En realidad corrí ya un kilómetro más de esa distancia hace siete días, pero siempre el partido oficial será el que más adrenalina envuelve.

Es la mitad del camino. El 50% de la meta final. Pero cuando se mira hacia atrás, hay una carretera que ahora la veo gigantesca en su andadura. Son casi 300 kilómetros recorridos en dos meses. Distancia que se ha ido acumulado como memoria interna en mis piernas, pero sobre todo en mi mente. Los 5 k que antes costaban, son ahora algo relativamente fácil. Los 10 k que podían parecer eternos, ahora llegan más rápido.

Correr es un proceso de aprendizaje. De prueba y error. De batallas internas. De conocerse más a uno mismo. O de aprender trucos en la comida, como el del maravilloso spaghetti la noche anterior a una carrera larga.

Correr es a veces bajar la cabeza y observar tus zapatos en movimiento y olvidarte del mundo por un momento. Olvidarte de sus maravillas y sus desgracias, de los lamentos que luego oirás, de los problemas que resolverás. De los que no podrás resolver.

¿Correr es escapar? No lo había pensado hasta esta línea. Pero sí, ¿quién no necesita hacerlo de vez en cuando?

martes, 14 de junio de 2011

Háblate bien para correr mejor


Tomado de deliverfreedom.com

Todos hablamos con nosotros mismos. Cada uno tiene sus secretos. Sus mantras. Todas esas ideas, algunas manías que se repiten en forma de palabras o frases en nuestras mentes.

A veces esas palabras pueden dar miedo. Otras, risas. Tanto que nos imaginamos, de seguro, la vergüenza que podría ser que eso que pensamos encontrara un micrófono que lo amplificara. Por eso creo que tuvo tanto éxito la película What Women Want (Lo que ellas quieren), con Mel Gibson. ¿Quién no ha fantaseado con ello, con "escuchar" el pensamiento del otro?

Otras veces esas palabras pueden ser de automotivación. Hay bastante acuerdo en la literatura al respecto en asegurar que los pensamientos positivos atraen cosas positivas. Y que aquellos que solo pasan renegando y quejándose de la vida atraen exactamente eso: cosas negativas.

¿Qué tiene que ver esto con correr? Pues muchísimo. A lo largo de todo su texto, The Non Runner's Marathon Trainer habla de lo vital que es el self-talk (hablarse a uno mismo). Lo clave que es establecer mantras personales, frasecitas o imágenes mentales que pueden parecer cursis, pero que para cada historia personal pueden ser la diferencia entre tener una carga de vitalidad que genera una dosis de energía suficiente para terminar una carrrera o fracasar en el intento.

Hablarse positivamente puede usarse para bloquear el dolor ya que la mente tiene la capacidad de controlar cómo el cuerpo reacciona a una situación, se asegura en runquick.com. Este sitio identifica técnicas mentales, tan importantes como las físicas, en el proceso de correr:

- Visualización de imágenes positivas sobre la rutina
- Afirmaciones positivas internas sobre el desempeño
- Concentración en lo que se está haciendo. No distraerse.
- Transformar un resultado negativo en una experiencia positiva. Aprendizaje puro.

Kirk Mahoney, autor de Mental Tricks for Endurance Runners and Walkers (algo así como Trucos mentales para corredores de resistencia y caminantes), asegura que tomar control del diálogo interno es crucial. Para él es clave estar alerta a las preguntas negativas que nos vamos haciendo a lo largo de una carrera (¿por qué me duelen las piernas? ¿por qué hace tanto calor? ¿por qué el camino está tan mojado?..) y transformarlas en respuestas positivas (mis piernas me sostienen todo el camino; este calor es perfecto para lograr los mejor de mis músculos; mis zapatos me dan seguridad en cualquier superficie...)

La mente es maravillosa. ¿Cómo la reseteamos para cargarnos de energía diferente? ¿Qué frases se dicen cuándo corren? ¿Qué piensan en ese momento maravilloso cuando están moviéndose frente a un río, una laguna, una montaña, o simplemente devorando asfalto a su ritmo?

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